sábado, 19 de septiembre de 2015

ENTREVISTA A UN MONJE BUDISTA


En el verano del 2013, tuve la oportunidad de pasar mis vacaciones en uno de los monasterios budistas que hay en España. Así mismo, se me presentó la ocasión de entrevistar a un monje budista, que había realizado un retiro de 3 años, del que hacía escasos 5 meses, había salido.

Esta es la entrevista que publiqué en mi perfil de Fb, hace ahora dos años.
Nos citamos en la estupa del monasterio, al caer el sol.

Tiene la piel tostada por el sol y arrugada, (casi) cómo un pergamino. Como sí en ella guardara toda la sabiduría que ha acumulado durante sus 57 años...aunque, hablando con él, una puede tener la impresión de que este hombre ha vivido muchas vidas. Alto y muy delgado, recuerda la planta de bambú. Y al "entrar" en él, te percatas de que tiene la misma flexibilidad y fortaleza que la variedad asiática de la planta gramínea. 



Sus ojos, son de un azul marino que arrojan una mirada profunda, transparente. La redondez de sus iris, recuerdan las redondas, notas musicales con un silencio de su mismo valor. Durante el tiempo que dura la nota redonda, no se emite sonido alguno. Esa misma sensación de silencio, la ausencia de ruido, es la misma ausencia de tiempo cuando, esboza sus sonrisas sempiternas. Cuando sonríe, es cómo si el tiempo se detuviera....o transcurriera más despacio.


Su tono de voz es profundo, grave y sereno. Cómo los abrazos sinceros. Cuándo ríe, llena el lugar con esas chispas de luz, pues así es su risa: espontánea y electrizante...cómo las chispas de luz que emiten las bengalas.


Damos un paseo por la estupa del monasterio budista Dag Shang Kagyu, dónde vive. En un lugar privilegiado, desde luego. Enclavado en un entorno natural, en Panillo (Huesca), que invita a la reflexión y a sacar lo mejor que todos llevamos dentro.


Nada más empezar, le explico que deseo publicar esta entrevista y que a la vez, voy a transmitirle preguntas que me han hecho otras personas, a parte de mis propias preguntas. Acordamos que, su nombre quedará en el anonimato y que, si no me importa, él escogerá lo que yo puedo compartir públicamente y qué es lo que prefiere que quede entre él y yo.


"Soy responsable de mis palabras, pero no puedo responsabilirzarme de lo qué hagan los demás con ellas"



P: ¿Crees que la especie humana, está perdida?
R: Creo que estamos despistados. No perdidos.



P: ¿Cuál es la clave para conseguir el valor para el cambio?
R: Amor a los demás. Todo lo qué necesitamos y buscamos de nosotros mismos, está en los demás.


(Yo) Pero...también se dice que, "No puedes dar lo que no hay en ti"
(Monje J.) Claro. "Ama a los demás, cómo a ti mismo". Empieza amándote a ti mismo y amar a los demás, será una consecuencia natural e inevitable.


P: ¿A qué conclusiones has llegado tras ese retiro de casi cuatro años? (Exactamente, Tres años y nueve meses.)
R: Comprender el simbolismo. En nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos, existe un simbolismo. Por ejemplo, antes te hablé de que adoptar el budismo como filosofía de vida, implica el compromiso contigo mismo de trabajar en ti de forma constante. De aprender a localizar a los "amigos" que nos dañan, o simplemente no podemos darles (por los motivos que sean) lo que nos demandan o esperan de nosotros. Esos "amigos" pueden ser personas físicas, o puede ser el enfado que te ha vendido la ilusión de que has mantenido tu autoestima íntegra tras un embate de algo o alguien. Enfado, ira, soberbia, exigencia, impaciencia, egoísmo...


P: Hablando de egoísmo, ¿Qué les dirías a los que opinan que dedicarse a meditar para perfeccionar tu karma, mientras el mundo se va al carajo (sic), es egoísta?
R: Les diría que estoy de acuerdo con ellos. Que también creo que es egoísmo. Pero, es un egoísmo saludable, constructivo. Enlaza con la primera pregunta que me hiciste. El mundo está despistado. Caótico en todos los aspectos. Si una persona, consigue abandonar ese estado de caos y mejorarse cómo persona, ese acto egoísta, contribuye de forma saludable, a limpiar el ambiente (sonríe por la analogía)Si trabajas en ti, sólo la mitad de la mitad de lo que se critica de lo externo, colaboras de forma constructiva a un mundo mejor. Observa a tu alrededor y verás que muchas personas quieren cambiar el mundo. Dedican tiempo y energía en hablar de lo mucho que debe cambiar el mundo, de qué habría de mejorarse....pero, ellos mismos no cambian, no se plantean desde el amor, mejorarse.


P: ¿Qué les dirías tú a esas personas? ¿Qué opinión personal te merecen?
R: Yo pienso, de entrada, que todos los seres son buenos, mientras no vea algo que me haga pensar lo contrario. No hay malicia. Hay desconocimiento.


P: ¿Qué opinas de las demás religiones? ¿Del ateísmo? ¿De la fusión budismo-sintoísmo?
R: Vive y deja vivir. La fusión budismo-sintoísmo, la desconozco. No me río nunca de ninguna religión. Nunca. A veces, en conversaciones relajadas con personas laicas, se bromea sobre todas las religiones (también sobre el budismo) no entro nunca en ese juego. No frivolizo sobre las creencias personales.


P: ¿Qué opinas de las teorías neoadvaitas que afirman que no hay mente porqué no hay "yo", porqué no hay nada...?
R: Eso es budismo. Simplemente. Yo no soy un hombre con estudios. Era artesano antes de convertirme en monje.


P: ¿Cómo fue evolucionando  tu relación con tu propia mente durante el retiro?
R: Fue muy bonito. Entré porqué un lama me dijo que lo hiciera y lo cierto es que me pareció bien. Sabía que el retiro consistía en estar 3 años y 3 meses, más 6 meses de silencio. En un recinto relativamente pequeño, que contenía, las "casitas" individuales y un pequeño jardín. Además de una sala grupal de meditación. 10 hombres y 10 mujeres. Separados. En ese grupo de 20 personas, 2 éramos monjes, el resto laicos.Por supuesto que salen roces en la convivencia, pero con quien más roces tuve, fue conmigo mismo (se ríe)


(Yo) Me han comentado que antes de hacerte la entrevista, viera la película "Samsara" pero no he podido. ¿La conoces?
R: Ah! sí. La vi hace años. Pero sí, refleja muy bien algunos aspectos del retiro. Pero no te la voy a contar, que si no, no tendrá gracia cuando la veas (Vuelve a reír)


P: ¿Encontraste lo qué buscabas al entrar en el retiro...si es que esperabas encontrar algo?
R: (Con una sonrisa) No. No esperaba nada. Es más, al principio del retiro, tuve varios momentos de titubeos. "Me voy. No me voy" Hasta que llegó un momento en que me dije, "Bueno, vale. Basta. Me quedo" Y ahí se acabó la duda.


P: ¿Qué alcances tiene el retiro a nivel personal?
R: Aún es pronto para poder evaluarlo. Hace 5 meses que salí. Todavía estoy en estado interno de retiro...a pesar de no estarlo, ya.


P: ¿Las personas que te conocen, te notan algún cambio pre y post retiro?
R: No mantengo relación con ninguno de mis compañeros de retiro. La mayoría eran laicos, y se marcharon al terminar. Y el otro monje, viajó (...) Con el resto de personas que me conocían antes de entrar...aún es pronto para poder decirlo.


(Yo) Gracias por este tiempo y por responder amablemente a mis preguntas, J.
R.: A ti, por este agradable paseo. Tienes un hijo precioso. Ser una madre cómo tú, es budismo. 

Previamente a la entrevista, le pedí que me explicara en qué se diferenciaban un monje, un kempo y un lama. Al preguntarle, me dijo que él era monje. Pero, tras su explicación sobre diferencias entre monje, kempo y lama, deduje que él era lama. Al preguntárselo, no lo negó. Sólo sonrió cómo un niño pequeño y se marchó medio corriendo (jugando). Otros compañeros suyos, me lo confirmaron (que era lama) pero él no lo dijo en ninguna ocasión. Creo que el grado de Lama, te lo adjudican los demás. No sé. Tal vez estoy equivocada...Un hombre bello, sereno, viajero, bueno, amable...que te sonríe con cada parte de su rostro. Ojalá os haya ayudado a haceros un perfil de esta bondadosa persona. Humilde, cercano, amable...Si más personas desarrolláramos esas capacidades en cada uno de nosotros, qué diferente sería el mundo...

Para acabar, siempre que tengo ocasión, recomiendo acercarse a este lugar, a pasar un fin de semana, aunque sea. Al volver a casa, uno vuelve más relajado y con renovadas ganas de hacer de su mundo, un mejor lugar. Y es una excelente opción para viajar en solitario, pues allí es fácil encontrarse con personas con las que es más que probable que se establezcan lazos duraderos.

Y mañana: un artículo sobre uno de los rasgos definitorios de facebook Si quieres saber más, ¡mañana, aquí!

**Lamentablemente, por un error mío en la gestión de mis fotos, he perdido la mayoría de las fotos de esta entrevista, así como de mi estancia allí.

Con Juan, el monje budista.

Acceso al monasterio

Fotografía personal


Un lugar en Dag Shang Kagyu
Foto tomada de la página oficial del monasterio en fb


2 comentarios:

  1. Gracias por este hermoso testimonio Carme

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias a ti por tomarte el tiempo para dejar un comentario.

      Eliminar