sábado, 15 de agosto de 2009

TURQUÍA AGOSTO '09


Tengo la firme convicción de que todo tiene un por qué. Algo así como: gracias a todo, ocurre todo; a pesar de todo, sucede todo. Pues bien, un poco es lo que me ha ocurrido en este viaje a Turquía y obviamente, todo lo que he vivido durante estos días en el antiguo Imperio Otomano; y bueno, también viene a colación si explico ahora que cuando ya tenía bastante avanzada esta crónica, por un error absurdo perdí todo el trabajo que llevaba realizado hasta ese momento. Cosas de novata.

Así, que aquí me veo, comenzando de nuevo.

"Repetirás" dijeron quienes me animaron a emprender mi primer viaje en solitario. Fue a Tailandia y francamente fue un viaje que cambió mi vida hasta límites insospechados. Pero aquella historia ya fue contada.

En cualquier caso, así ha sido. Este año decidí irme a Turquía una semana. El destino y la duración lo decidió por mi quién ahora manda: el presupuesto. Me decanté por Turquía porque es un país que tenía en mi lista de lugares pendientes desde hacia un tiempo, y porque un buen amigo mío, Sele, un apasionado viajero empedernido, igual que yo, lo había visitado y quizá sus buenos recuerdos me despertaron las ganas de ir.

Y aunque 7 días es poco tiempo, mejor eso que nada! Es cierto que Tailandia, mi anterior destino había dejado el listón muy, muy alto; por el país, por sus gentes y por el impacto que tuvo en mi a priori y a posteriori en buena parte por el momento personal que atravesaba. Además, quisiera añadir que esta no pretende ser una crónica en la que el viajero pueda encontrar información práctica sobre direcciones, precios, ubicaciones, restaurantes...Sólo se trata de "mi diario de viaje a Turquía" Me gustaría dejar esto claro con la confianza de que pueda ayudar a entender mejor esta crónica sobre Turquía.
Y por supuesto compartir con todo el mundo una de mis particulares teorías, y que alguno de vosotros ya conozcáis: los libros, las personas y los viajes tienen como mínimo una cosa en común: todos ellos tienen su momento. Ha sido en este viaje cuando me he re-iniciado como "mochilera" (lo hice en mi primer viaje que fue a Londres con 12 años) y también durmiendo en dormitorios compartidos.
INFORMACIÓN PRÁCTICA

Capital: Ankara. Sin embargo Estambul es la ciudad más poblada del país.

Forma de gobierno: República

Población: 71.517.100 habitantes

Religión: 99% Musulmana

Desfase horario: +1h en invierno/+1h en verano

Lengua oficial: Turco; aunque también se hablan kurdo, árabe, armenio, griego, Y en inglés el turista puede comunicarse sin problemas.

Moneda: La lira turca (YTL) http://divisas.euroinvestor.es/

Del aeropuerto al centro: Hay un servicio de autobús que te lleva al centro por unos 5€

Limita al noreste con Georgia, al este con Armenia y la República Autónoma de Najicheván (perteneciente a Azerbaiyán), al sureste con Irán, al norte con el mar Negro, al oeste con Grecia, el mar Egeo y Bulgaria, y al sur con Iraq, Siria y el mar Mediterráneo.


Volé con http://www.airfrance.es/ vía París. Puntuales y sin incidencias. Tanto a la ida como a la vuelta. Barcelona-París-Estambul y a la inversa. Al coger el billete con tan poca antelación, como un mes y medio antes, pues no pude obtener ninguna tarifa económica: 360€

Este es el recorrido que he realizado:


Sin más dilaciones, comienzo a explicar cómo me fue y cómo lo viví.


Mientras espero a que abran la puerta de embarque nº 41, me percato de que sola, lo que se dice sola, no estoy. Me acompaña la estela de mi hijo de 2 años. Su voz diciéndome adiós esta mañana y su manita gesticulando la despedida siguen conmigo.

Es en la escala de París, mientras camino por el finger, cuando comienza a hacer acto de presencia en mi la familiar sensación, mezcla de libertad y emoción ante lo desconocido...es difícil de contener y creo que me dá una expresión facial peculiar, estoy segura de que quienes la hayan sentido me entenderán.

Las pocas horas de vuelo las aprovecho al máximo haciendo un planning y poniendo en orden los apuntes que he ido tomando de la guía Lonley Planet, del foro, un poco de aquí y de allá; y así me organizo un poco los días en Estambul. Porque aunque tengo claro cuántos días voy a estar en la ciudad y qué es lo que quiero ver, no llevaba estipulado ningún orden.

El visado para entrar en el país, y que hay que pagar en el mismo aeropuerto, cuesta 15€

El hecho de viajar sola, como mujer a un país donde un 99% de la población es musulmana me animaba con más fuerza, porque sabía positivamente que al margen de lo que pasase y viviese en este viaje volvería con algunos prejuicios hechos añicos y con alguna que otra lección aprendida sobre el ser humano.

PRIMER DÍA


Para pasar la primera noche, había contactado con Emre, un chico de Estambul. Lo hice a través de couchsurfing Tal y cómo me había organizado los días, habría podido estar en casa de Emre un par de noches, pero él se había comprometido con dos checos, así que sólo pude dormir en su sofá 1 noche. Pero me sirvió para iniciarme en esta nueva forma de hospedarse muy económica a la par que enriquecedora.


La anécdota fue que al llegar al punto de encuentro, el chico no estaba allí. Y de repente, me encontré allí, sola, con mi mochila, y con un teléfono movil ¿Qué hice? me limité a esperar pacientemente. Los taxistas, que se fijaron en mi en el minuto uno, algo completamente normal, tocaban el claxon al pasar frente a mi diciendo: "taxi?" Me fuí paseando por el trozo de acera, hasta que cansada, le pregunté a un polícia si había algún teléfono público. Me indicó, pero lo ví tan a tomar viento fresco, el teléfono público me refiero, que decidí continuar esperando. Un taxista, que se había percatado de la conversación entre el policía y yo, se acercó y me ofreció a llamar con su móvil. Fue el taxista quién contactó con Emre, y supe que se encontraba en un atasco y que en 10' llegaría. A todo esto ya eran más de la una de la madrugada.

La verdad, es que fue muy poco lo que pudimos hablar. Era muy tarde, un martes y Emre debía trabajar al día siguiente. Así que nos dirigimos a su casa en taxi, me enseñó dónde estaba lo que podía necesitar al día siguiente, y ¡a dormir!

SEGUNDO DÍA



Y así, al día siguiente, a las 9 de la mañana, con mi mochila a la espalda abandono el apartamento de Emre, en Taksim y me dirigo hacia Sultanahmet.
Emre me había dado unas indicaciones muy claras sobre cómo llegar en transporte público. Metro y tranvia. Fue muy sencillo, hasta para mí. Cuando llegué a la parada del tranvía "Sultanahmet" preguntando y caminando, descubrí que mi hostel estaba a escasos 10' a pie. Lo reservé a través de
Hostelworld



El South Cross está muy bien ubicado, tiene los monumentos que considero "imprescindibles" de Estambul a MINUTOS a pie.


Relación calidad-precio muy buena. Estoy convencida de que si no he batido un récord he estado cerca, ¿sobre qué? sobre el mínimo que te puede costar un viaje de 7 días a Turquía.

Cuando me dieron la llave de la habitación, dejé la mochila y salí sin pérdida de tiempo, pero muy tranquila eso sí, a patear todo cuánto pudiera. ¡Y vamos si lo hice! Aunque no lo tenía planeado así, esa tarde visité Santa Sofía, la Mezquita Azul, El Gran Bazar y el Bazar de las especias. Y es que soy una persona que suelo ser rápida cuando tengo las cosas muy claras.

No voy a entrar en dilaciones sobre arquitectura, arte, ni nada por el estilo; voy a limitarme a explicar qué me gustó, qué no, y por qué. Así de simple.

SANTA SOFÍA



No hablaré de arcos, contrafuertes, ni de arte bizantino, además de porque no tengo ni idea de nada de ello, porque personalmente no me llama la atención. Yo me planteé mi visita a Santa Sofia como uno de los monumentos que HAY QUE VISITAR si se va a Estambul, sin importar que seas un analfabeto en cuanto a arte bizantino como es mi caso. Y como ser influenciable que soy, hasta cierto punto, tras las palabras de admiración que conocidos y otros viajeros habían prodigado a Estambul, me sentí desinflar cuando me encontré frente a esta iglesia-museo con aspecto exterior de mezquita (por los minaretes que la flanquean). Recuerdo que pensé: "pero si sólo es una iglesia con una cúpula muy grande..." insisto en que soy una ignorante en muchas cosas, y la arquitectura no iba a ser menos. Por cierto, ¿le hace falta una mano de pintura a su fachada o me lo pareció? Su interior tampoco consiguió que mi ligera "decepción" decreciese. Para mi es un monumento sin nada en particular o cuando menos sin nada....especial. Sé que más de un enarmorado de Turquía se estará echando las manos a la cabeza o cuando menos pensando con cierto desdén, que menuda crítica estoy hecha. Mi falta de conocimientos en la materia hace que el monumento me entre por los ojos, y Santa Sofia no lo hizo.

LA MEZQUITA AZUL



Se encuentra justo en frente de Santa Sofía y esta mezquita sí que me gustó. Me fascinó su interior y su aspecto exterior de noche. Su interior está revestido con 20.000 baldosas con diseños de tulipanes, otras flores, frutas y cipreses. Me gustó la combinación de colores, la luz que había y la atmósfera de su interior. Había pocos fieles, y creo que más que pasear por su interior...floté. Casi me olvido de hacer alguna foto! Hablando de fotos: me gustaría tener mejores fotos de Santa Sofía, pero la cámara era nueva (tenía 3 días) y debo reconocer que estaba aprendiendo a utilizarla sobre la marcha. Por cierto, seguro que no soy la primera persona que se sorprende al ver que esta mezquita no es azul...

EL GRAN BAZAR

Sobre el Gran Bazar...en cuanto puse los pies por sus corredores, supe que aquello no era para mí. Es una atracción exclusivamente para turistas. Siendo muy sincera diré que le dediqué más tiempo del que le hubiera dedicado en un principio por todo lo que había oído sobre él, supongo que en el fondo pensaba algo así como: "seguro que debe tener algo para que tanta gente vuelva hablando maravillas de esto" Pero yo no lo encontré. Las guías de viaje dicen que es uno de los bazares más grandes del mundo, pero francamente, despues del Chatuchak en Bangkok, uno de los mercados al aire libre más grande del mundo, para mi el Gran Bazar no lo supera. Pero repito que ¿quién va a Estambul y deja de visitarlo?

EL BAZAR DE LAS ESPECIAS

Este me gustó más. Quizá al no pretender hacerle sombra a su "hermano mayor" ya entré en él con otro aire. Seguro que también ayudó el paseo que me llevó a él, por aquellas callejuelas que parecían sacadas del perfecto laberinto creado por el mejor autor de fantasía. La combinación y mezcla de los colores y olores que el viajero encontrará aquí ya merecen la pena. Tras un rato paseando por sus corredores, me pregunto si estoy visitando la misma Turquía que visita todo el mundo, esa en la que los vendedores se te echan encima a cada paso, jugando a adivinar tu nacionalidad...

Y es que no fue hasta el 5º día cuando comprendí que un país a caballo entre dos continentes no podía defraudarme y que "algo" me había traído hasta aquí por alguna razón.

TERCER DÍA

PALACIO DE TOPKAPI

LA PUERTA DE LA FELICIDAD

No he descansado, pero por la calidad de mi sueño esa noche (y en las venideras). En cualquier caso, esa mañana cuando me planto delante del palacio Topkapi me olvido de cómo he dormido y de que Turquía no está resultando tan....cómo había imaginado.

IMPORTANTE: Interesante madrugar para estar frente a sus taquillas. Mitigará bastante las colas que se forman.

Esta maravilla es digna de visitarse con calma. Y no te preocupes si estás estresado, te sientes decepcionado o si estás cansado; cuando entras en los dominios de este palacio tu espíritu es capaz de viajar en el tiempo, y esa sensación alejará de tí cualquier emoción que no sea la de admiración.

Porque a nadie amarga un dulce, haciendo un ejercicio de deleite visual, la arquitectura, sus jardines, su haren, su tesoro, todo aquí puede dejarte sin aire, y hacerte caminar sin ser consciente de tus pasos. Olvidas las colas en aquellas salas que rozan los 40ºC para extasiarte ante las vitrinas que protegen piedras preciosas de un tamaño que creías posible sólo en tu imaginación. Diamantes, esmeraldas, rubís, zafiros...Los sultanes vivían el lujo con opulencia. Y desde luego supieron hacerlo como nadie.

Dentro del palacio, está el Haren, pero visitarlo se cobra como una entrada a parte.
Palacio de Topkapi: 20 liras (10€ aprox)
Haren: 15 liras (7€) Y atención al cambio! Son 15 y no 20 liras el precio de la entrada.

Creo que no cabe duda en visitarlo. No decepcionará.

EL LADO ASIÁTICO

Por la tarde me decido a coger un ferry que me lleve hasta él. Los ferrys se cogen en la parada de tranvia "Eminönü" y cubren el trayecto en unos 15' El precio del billete es 1 Jetón (en serio) menos de 1€ Se puede ir por la mañana y regresar por la tarde, o lo que hice yo: coger el de primera hora de la tarde y volver sobre las 18h
Esta parte de Estambul me pareció bastante insípida, pero no haría justicia si no dijera que tampoco es que me adentrase más allá del paseo marítimo y no más de un par de horas. Sin embargo fue en el ferry donde conocí a Erman, un chico turco de 25 años, estudiante de ingeniería informática y cuyo padre era piloto del ejército turco. Él me acercó a la realidad del conflicto entre turcos y kurdos y que yo desconocía por completo. Donde esté la explicación de alguien que lo vive en primera persona que se quiten todos los telediarios de las 15h.
Me resultó curioso que en el barco, en su mayoría hombres, tenía todas las miradas posadas en mi. Erman puso palabras a algo que yo llevaba sintiendo en mi persona desde que puse un pie en Estambul. Es cierto que el país se ha "abierto" bastante a Europa a raíz de su voluntad (no compartida por toda la población) de ingresar en la Zona Euro, pero no pueden quitarse de un plumazo la mentalidad algo más tradicional y "rígida" sobre algunos conceptos. Entre ellos el de la mujer. Y si entonces llego yo, con mi ropa deportiva que deja "demasiada" piel descubierta y mi mirada directa y curiosa, envuelta en un aire que a ellos les puede resultar aventurero, arriesgado...es más que comprensible la curiosidad y la ausencia total de disimulo en cada hombre con el que me he cruzado. En cualquier caso, debo decir que en ningún momento pasaron la línea imaginaria entre la mirada o las palabras (que siempre fueron preciosas) y el contacto físico.








Y así, con el sonido del Mar de Mármara de fondo, la agradable conversación con Erman, y paseando por Estambul se hizo la hora de coger el autobús que me llevaría a La Capadocia.

Y que nadie piense que el balance de este viaje ha sido más próximo al negativo que al positivo, porque nada, nada más lejos de la realidad.

CUARTO DÍA

LA CAPADOCIA







IMPRESIONANTE ATARDECER QUE HIZO QUE NOS DETUVIÉRAMOS LOS TRES: MI CORAZÓN, MI RESPIRACIÓN Y YO.

Fue aquí donde me sacudí la mala conciencia que tenía por no haber podido preparar este viaje como me gusta hacerlo. Quizá por eso me quedé tan fría ante Santa Sofía y El Gran Bazar: por no haber leído suficiente, por no conocer su historia para poder comprender mejor lo que encierran sus muros y sus corredores. Sin embargo llegar a la Capadocia tan sólo con una vaguísima idea de lo que me iba a encontrar, fue la parte positiva de mi falta de tiempo para documentarme.

Brevemente haré una introducción sobre esta región que ocupa varias províncias del centro de Turquía. Aunque los entendidos todavía no se ponen de acuerdo respecto a sus límites, lo que está claro es que ocupa las provincias de Aksaray, Nevsehir, Nigde, Kayseri y Kirsehir.

En la lengua de los hititas significa "la tierra de los hermosos caballos" y ¿qué tiene de particular? De una belleza peculiar y única, posee enclaves de un interés cultural significativo; los paisajes que pueden contemplarse aquí no son fáciles de encontrar en ningún otro lugar. Y esto es gracias a caracterísitcas geológicas únicas: los restos de erupciones volcánicas de millones de años y roca sedimentaria.

Valles con nombres de fantástica poesía, sus chimeneas de hada, sus preciosas vistas y unos atardeceres con el poder de hacer que te detengas y que la noche te encuentre con la mirada perdida hacia el lugar donde el sol se ocultó.

Las combinaciones para llegar aquí desde Estambul son múltiples, yo escogí realizar el trayecto Estambul-Goreme (en la província de Nevsehyr) en autobús (45 liras/trayecto) El billete lo cogí en una de las agencias que tenían oficina en Sultanahmet. Son 11h y se hace pesado, pero en mi caso me fue muy bien: me ahorré una noche de alojamiento y cubrí el trayecto de la forma más económica; prioricé el factor económico en detrimento del tiempo. IMPORTANTE: Pedir ventanilla en el autobús, se agradece poder apoyar la cabeza para dormir...

Decidí ir a Goreme y visitar lo máximo posible teniendo en cuenta que no alquilé ningún coche, es decir, que tan sólo podía ir a pie o contratar alguna excursión.

En Goreme dormí en el Traveller's cave pension no confundir con el hotel, tienen el mismo nombre, están en el mismo pueblo, pero los precios no tienen nada que ver. Aquí la individual con baño privado +desayuno 30 liras/noche (15€ aprox)


Lo que me gustó de este hostel es que está excavado en las montañas. Las paredes de los dormitorios son de la roca tan caraterística de esta región. Pero repito que es un hostel muy sencillito, limpio sí, pero sencillo.

Las vistas desde la terraza también son todo un lujo. Los desayunos aquí y el té de manzana por la noche en esta terraza forman parte de mis más agradables recuerdos en Turquía.






No está en la calle principal del pueblo, sino que hay que subir por la carretera. Pero son menos de 10 minutos a pie.

Desde Goreme, pueden hacerse excursiones a toda la Capadocia, sus diferentes pueblos, rutas, montañas de caprichosas formas, o incluso una excursión en globo que por 100€ nos ofrece una diferente y emocionante visión de este lugar.


QUINTO DÍA

El día de mi llegada transcurrió entre paseos por el pueblo y una siesta de 3 horas (mella del viaje nocturno en autobús)

Contraté una excursión de un día en el hotel. Era una ruta llamada la "Ruta Verde" que dura desde las 9h hasta las 19:30h (o cuando llegue el autobús a la Otogar de Goreme, punto de partida)

Los puntos destacados de esta excursión:

Con sus 14 km. de longitud, la visita del valle de Ihlara empieza en el pueblo que da nombre al valle, y acaba en el pueblo de Selime. Durante el recorrido que en algunos puntos del valle llega hasta los 150 metros de profundidad, guarda un paisaje maravilloso. Tumbas, refugios y numerosas iglesias rupestres de estilo oriental del siglo X. Una catedral tipo basílica, las iglesias excavadas en la roca, la tumba del Sultán de Selime. Descendimos hasta orillas del río, y fuimos siguiendo su curso en un tranquilo paseo hasta llegar a Belisirma, lugar donde paramos a comer.



La excursión me gustó. La verdad es que es muy cómodo que en un lugar cómo La Capadocia, y si no dispones de coche, te lleven y te enseñen lo más relevante del lugar, o parte de ello; me fue bien despreocuparme y ocuparme tan sólo de disfrutar...sin más.





SEXTO DÍA



EL MUSEO AL AIRE LIBRE DE GOREME

Otra visita obligada en Goreme. Es Patrimonio Mundial por la UNESCO. A 1km a pie del centro del pueblo, es recomendable levantarse pronto y acudir aquí cuando abran las taquillas (9h) se podrá disfrutar del museo más tranquilamente y con menos gente.

Es una aglutinación de capillas, iglesias, monumentos bizantinos excavados en la roca. Aunque el viajero decidirá cuánto rato le dedica a este curioso museo, se recomiendan un par de horas como mínimo.


De camino al Museo al aire libre


El resto del tiempo en la Capadocia (en total estuve 3 noches) lo dediqué a relajarme, hablar con las personas del lugar que se prestaron a ello, hacer fotos, probar todos los restaurantes que aconsejaba la guía de viajes "Lonely Planet"

Respecto a los restaurantes en Goreme, de todos los que probé, el que más me gustó fue el "Dibek". Hay que probar el Testy kebap (si no se es vegetariano) a base de carne y verduras cocinadas en una especie de vasija cerrada de forma hermética y al horno. La rompen en el momento de servírtelo. Aquí hay que avisar mínimo con 5 horas de antelación para que te lo preparen, ya que lo hacen de forma tradicional.























También recomiendo "Cappadocia kebap Center", para comer rápido y barato. El "Orient Restaurant" tiene una terraza muy bonita y el restaurante "A'laturca", algo más refinado sirve un "Sis kebap" (cordero con pisto) del que todavía me acuerdo...

El noveno día por la noche emprendo el camino de regreso a Estambul, como no, en bus. Esta vez iba bien mentalizada y también me las apañé para colocarme en la ventana. A mi lado viajaba un adolescente de 15 años encantador, de verdad. Hubo un incidente con los asientos. La empresa de autobuses vendió más billetes que asientos, y un viajero que subió más tarde, pretendía que yo me cambiase de asiento. Yo, que ya no estaba para según qué tonterías, dije que mi billete era correcto (lo comprobé antes de subir) y que de allí no me movía. Aquél turco insistía...llegaron a haber 8 viajeros turcos discutiendo con el conductor y los revisores por el malentendido. Debo decir que casualmente era la ÚNICA persona no turca en aquél autobus. Los ánimos se calentaron un poco, y por supuesto yo también...el chico de mi lado me miraba un poco asustado (hubo una vez que levanté la voz) pero yo le miré en una ocasión en la que nadie nos miraba y le sonreí y le guiñé un ojo, queriendo transmitirle que ni yo estaba tan enfadada como hacía ver, ni aquello acabaría de otra forma que no fuese quedándome yo allí. Y así fue.


Orhan, así se llamaba el chico, me dijo algo que me llenó de orgullo: "me gusta la gente cómo tú" a lo que le pregunté: "¿cómo yo, cómo? y me respondió "la gente que lucha por sus derechos"

Los maestros están dónde menos lo esperas. Allí, atravesando la Capadocia, en aquél autobús, un maestro de 15 años me recordó una lección básica: defender aquéllo que consideras justo o revelarte contra las injustícias.

SÉPTIMO DÍA

Me dirijí a Eminönü dispuesta a realizar el imprescindible crucero por el Bósforo. Para ello desayuné pronto, y fui caminando tranquilamente hacia el puerto.

Creo que no hay forma de evitar las aglomeraciones aquí. El barco estaba completo...por tanto fue imposible sentarme en un lugar con buenas vistas. Lo que me llamó la atención fue la cantidad de españoles que había...y que una chaqueta de manga larga no hubiera sobrado...

El barco va remontando el Bósforo y parando en diferentes pueblos. Yo me bajé en el último pueblo Anadolu Kavagi, lugar dónde da la vuelta. Es un pueblo pesquero, pequeño, salpicado de diversos restaurantes que ofrecen excelente pescado y marisco. Las brochetas de mejillones rebozados son típicas y están ricas, ricas.

Posee un castillo, y su visita es una excursión que puede ocupar la mañana, mientras se acerca la hora de comer. Particularmente, me limité a pasear con toda la tranquilidad del mundo, me metí por callejuelas, me senté a la sombra, e incluso metí los pies en el Mar Negro.

Poco más...dejé que fuesen pasando las horas, era lo que faltaba hasta el octavo y último día.


PRESUPUESTO TOTAL APROXIMADO PARA 8 DÍAS: 700€
Incluye:


-Vuelo


-Alojamiento 5 noches. Las otras 2 noches las pasé en el autobús camino a La Capadocia.


-Comidas/cenas

-Transportes públicos


-Extras (excursión de 1 día+entradas a monumentos, museos)


-Dinero en cafés, postales, cibercafés


-Souvernirs

CONCLUSIONES


¿Qué me llevo de Turquía? Me llevo un acercamiento a un país musulmán que quiere abrirse a Europa, que desea desprenderse del ancla que lo mantiene atado a una mentalidad ortodoxa, ligada a una religión como es el islam. Turcos y kurdos mantienen una convivencia obligada. Ambos son musulmanes sunníes, no obstante los kurdos profesan una práctica algo más radical, mientras que los turcos, fieles a su religión, consideran que religión y modernidad no están reñidos. Esto es lo que puedo sacar a modo de conclusión en una semana en Turquía...es más de lo que sabía cuando empecé mis vacaciones!




Como experiencias personales que recordaré mucho tiempo me guardo todas las conversaciones que he mantenido con Erman, el hijo del piloto de la Fuerza Aérea turca; con Orhan, el quinceañero del autobús; el chico del bar de Goreme, que se ofreció a llevarme en su moto para permiterme presenciar un espectáculo único: un atardecer en la Capadocia; el té de manzana que me ofreció la dependienta de la joyería en Goreme donde me compré el anillo y pendientes de turquesas, un recuerdo muy apropiado ;) Por cierto, tiene precios muy buenos, y sin ser ninguna entendida, creo que las joyas que tiene son de muy buena calidad.



Y sobretodo me llevo lo vivido con D. con quién compartí momentos muy bonitos. Gracias por recordarme que los apegos no son recomendables pues todo es efímero, todo pasa. Y en realidad, nada nos pertenece.



¿Ganas de volver a Turquía? Por supuesto. Me quedo con las ganas de conocer otros lugares de éste país: Éfeso, Pamukkale, el este del país, la costa del Egeo, Mármaris...definitivamente sería formidable una segunda "incursión turca"


ALBUM DE FOTOS http://www.flickr.com/photos/44254411@N08/show/