lunes, 30 de agosto de 2010

PASAPORTE CADUCADO A 48 HORAS DEL VIAJE

Gracias por votarme en el concurso 20 minutos

Si lo sabía. Sabía que el pasaporte de Martí estaba caducado desde hacía meses, pero pensé que al tratarse de un niño tan pequeño que viaja con su madre, y con el libro de familia no habría problemas. ¡Ilusa de mí!

48 horas antes del vuelo a Hannover, algo dentro de mí, me hizo llamar a la polícia Nacional de El Prat. Mi cara tuvo que ser de foto, cuando la chica, con acento canario, me dijo: "los menores de edad, deben estar en posesión de pasaporte o DNI en vigor para salir del país"
Sábado de agosto, mi hijo con el pasaporte caducado, y el vuelo con salida el lunes. La policía me dijo que si nos personábamos en la comisaria del aeropuerto, el día del vuelo (padre, madre e hijo) con el libro de familia, pasaporte caducado y nuestra documentación en regla, podrían expedirle uno.

Pero había un problema: el padre de Martí, salía al día siguiente, domingo,  rumbo Varsovia. Así que la única opción, era ir al aeropuerto el domingo por la mañana temprano, ya que el padre de Martí tenía el vuelo a las 15h
Y eso hicimos. Llegamos allí, para que nos informasen, de que sin un certificado literal de nacimiento, no nos harían el pasaporte. Pregunto, temiendo la respuesta, si había manera de conseguir ése documento un domingo. La respuesta, negativa naturalmente, me hizo dar por perdido el viaje.

Sin embargo, el policía responsable de tramitarlo, debío echar mano de toda su faceta humana y empatía, porque LE HIZO EL PASAPORTE A MARTÍ.
Así que, aunque no vaya a leer esto, quiero agradecerle a ese señor el favor que me hizo; puedo decir que finalmente fuimos a Alemania gracias a él.
Finalmente, el 9 de agosto, nuestro avión despegó a las 14h de El Prat de Llobregat, desde la antigua terminal 2. El billete lo reservé en marzo a través de la low cost germanwings además de los billetes, contraté un seguro de anulación de hasta 24 h, facturación de 1 maleta/pasajero, además de un vale por un snack para cada uno durante el vuelo (esto vale la pena, en mi opinión) total: 300€

Viajé sólo con una mochila de 13 kilos, mi bolso (es una mochila pequeña) y Martí de la mano. El cochecito que he utilizado allí, es uno que le prestaron a mi hermana. Estos alemanes, tan eficientes y eficaces...lo aprovechan, reutilizan y reciclan todo. Tambíén le prestaron una silla, acorde con los kilos que pesa mi cachorro, para el coche de mi hermana. Así que fue llegar al aeropuerto, sentarlo en el coche en su silla especial, y al llegar, coger el cochecito del maletero. Eso es comodiad!! Así no se vale, yo que me las quiero dar de aventurera...ains!



En Alemania, y supongo que en otros países también, puedes comprar "un jardín" es un terreno con una vivienda, más o menos sencilla. En el jardín puedes vivir de forma permanente, o pasar los fines de semana y vacaciones de verano. El jardín, está rodeado a su vez de otros jardines, configurando algo parecido a lo que aquí conocemos cómo "camping" pero sin caravanas, tiendas de campaña, bungalows, ni radios sonando a toda castaña (son alemanes) Perfectamente cuidados, repito: perfectamente cuidados. Decorados con un gusto envidiable, porque además, si no te gusta un jardín, te gusta otro, todos con sus enanitos, caracoles, hadas...de cerámica ¿eh? En el complejo hay un parque (con telarañas...la natalidad en Alemania no está en su mejor momento) y hasta una cantina (que no he visto por dentro)



Mi hermana y mi cuñado, se compraron uno hace unos años. No viven en él, sino que van los fines de semana, en verano, y cuando hace buen tiempo pasan allí todas las horas. En él tienen una parte de jardín propiamente dicho, y otra de huerto; con sus calabazas, habas, patatas, manzanos y otras frutas silvestres. La extensión es de unos 500 m2 y tienen terreno con césped, el huerto, la parte de jardín, un "laguito" (más bien una charca) con sus cañas de bambú y sus rocas, un porche enmarcado en una celosía recubierta de hiedra, desde el cual contemplar la lluvia tomando una cerveza (muy propio allí) o un café (muy propio de mí)





Lo que yo no sabía, es que cómo es el día a día allí, con ellos. Tener un jardín en Alemania, es un lujo. Un lugar en el que pasar las horas, en compañía de amigos, al aire libre, rodeado de plantas, flores, árboles. Se disfruta de la compañía, de la charla, y en nuestro caso concreto, de mi hijo, dueño y señor de aquél pedazo de paraíso. Y todos los adultos presentes, le reímos las gracias, le dedicábamos toda nuestra atención, no ha dejado de tener un compañer@ de juego ni un momento...










Así, los planes iniciales que tenía para ir a visitar los alrededores, y sus lugares relevantes, quedaron en eso: en planes. Me limité adisfrutar del momento, y mientras mi hermana y cuñado, se dedicaban a Martí, yo he podido leer, escuchar música, pasear, hacer fotos.

Aunque hubo un día, en que sí nos acercamos al lago Alesse. Tiene una playa artificial, y no nos bañamos porque las temperaturas no acompañaban. En su lugar nos tomamos algo en una terraza.

Y los paseos al parque ESPECTACULAR que tienen muy cerca de casa, que más que un parque, es un bosque.

miércoles, 25 de agosto de 2010

DE VUELTA DE ALEMANIA Y PRAGA

Pocas semanas antes de irme, andaba yo un pelín chafada porque este viaje, no era lo que me apetecía (o eso creía yo) a priori. Pero a medida que fueron acercándose los días, mis ganas fueron creciendo.

Una vez vacía ya la mochila y aguardando al siguiente viaje en la parte inferior de mi armario, colocada la ropa sucia en el cesto pertinente; repartidos los pequeños detalles, y medio ordenados los tickets, guías, postales, toca sentarse frente a mi ordenador, y compartir en este rincón con todo aquel que se asome, mis impresiones y recuerdos que ahora nos hacen sonreír a Martí y a mí.



Todo lo que empieza, acaba. Parece que cuanto menos gracia me hace algo, el resultado más me agrada. Aquello de cuánto más bajas sean las expectativas, más satisfará el final.

Dos semanas, intensas y fugaces estas que han transcurrido entre Alemania y Praga. Reencuentro con mi hermana y otros familiares. En Alemania han sido días de mucha tranquilidad, largas tertulias en el jardín de mi hermana, que por cierto, es una porción de paraíso en exclusiva para uso particular. ¡Qué delicia de lugar! Paseos sin rumbo ni horario, deambular por los muchos espacios verdes: parques enormes, con un perfecto y casi irreal césped, castaños, robles, lagos, por dónde mi hijo ha podido perseguir, espantar y "molestar" a hurracas, gansos, patos, conejos, ardillas...que pululan libremente por aquellos parajes.

Ayer, mientras miraba desde la ventanilla del avión las nubes, y le enseñaba a mi hijo la maravilla de poder ver las nubes desde arriba, me percaté, de que el tiempo y las cosas que hago con él, suman puntos en función de las sonrisas que sus labios dibujen: a más sonrisas, más felicidad!!

Realmente, no puedo aportar ningún dato práctico sobre Alemania y Praga. Pero intentaré plasmar aquí mi opinión sobre Alemania en general, un país con una carga histórica demasiado importante como para obviarla, y por supuesto, opinaré sobre estos destinos para una madre que viaje sola con un niño.

De momento he podido arañar tiempo para dejar esta introducción. Y aunque estoy convencida de que acabaré pasando las fotos al ordenador, estoy teniendo problemas para conseguirlo. Así que de momento, va el texto desnudo.

Mis vacaciones de verano se han acabado, y sólo de imaginarme lo que tengo por delante, me canso...no, no he recargado las pilas físicas...todo lo contrario: estoy agotada. Pero anímicamente no puedo pedir más.